R6 Blue Star Pullmantur: opinión real del crucero Rondo Veneciano (experiencia completa)

Crucero: Rondo Veneciano
Nuestro barco en Venecia - © Mycrucero

Nuestro primer crucero: una experiencia que lo cambió todo

Atenas - Venecia: Rodo Veneciano 2004

Este no es un análisis técnico ni una ficha de barco. Es el relato de nuestro primer crucero, un viaje que no solo nos llevó por destinos como Atenas, Santorini o Dubrovnik… sino que nos descubrió una forma de viajar que nos engancharía para siempre.

Os contamos cómo fue embarcar por primera vez, nuestras sensaciones a bordo, las excursiones por libre, los aciertos, las decepciones… y si realmente merece la pena un crucero como este.

Si estáis pensando en hacer vuestro primer crucero, esto os interesa.

El Rondo Veneciano de 2004 a bordo del R6 Blue Star de Pullmantur no fue un viaje cualquiera. Fue nuestro primer crucero… y, sin duda, el comienzo de una afición que nos acompaña hasta hoy.

Aquel itinerario por el Mediterráneo nos marcó para siempre. Descubrimos una forma de viajar completamente distinta, cómoda, emocionante y realmente adictiva.

Itinerario del Rondo Veneciano 2004

Este fue el recorrido de nuestro crucero:

Un itinerario muy completo que, incluso hoy en día, sigue siendo uno de los más atractivos del Mediterráneo., con una aclaración, esta misma ruta y sin día de navegación, no suelen ofrecerla hoy día.

La decisión: dudas, ilusión… y un paso valiente

Durante bastante tiempo estuvimos dándole vueltas a la idea de hacer un viaje diferente. No era un viaje cualquiera: celebrábamos nuestras bodas de plata.

Viajar en crucero era un sueño, pero también teníamos muchas dudas. Gracias a unos amigos que nos recomendaron esta experiencia y a toda la información que encontramos en Internet, finalmente nos decidimos por el R6 Blue Star de Pullmantur.

Y fue todo un acierto.

Recuerdo perfectamente la visita a la agencia de viajes. Cuanta más información recibíamos, más crecía la ilusión… aunque también los miedos. En especial los de mi mujer, a la que la idea de un posible naufragio no le hacía ninguna gracia.

Salimos de la agencia sin decidirnos del todo... pero apenas cien metros después llegó la frase definitiva:

“Vamos a contratarlo, si no ya no vuelvo”

Intenté hacerme el prudente, pero por dentro estaba deseando que dijera eso. Y así empezó todo.

Precio del crucero en 2004 (comparativa actual)

Para que os hagáis una idea de cómo han cambiado los precios:

  • 1049 € por persona
  • 145 € de tasas de embarque por persona
  • 60 € de propinas por persona
  • Vuelos incluidos con Pullmantur (aviones propios)

Son precios que hoy día se pueden encontrar, pero, no en un itinerario tan bueno. Si comparamos que se trata de unos precios de hace 22 años, resultó mucho más caro, (en comparación) que hoy día.

La espera antes del viaje

Reservamos el crucero solo dos meses antes de la salida, por lo que ya no quedaban camarotes con balcón. Optamos por uno exterior, ya que la diferencia de precio era mínima.

La espera se nos hizo eterna.

Durante esos meses empezamos a movernos por foros de Internet, donde conocimos a otros viajeros. Aunque luego no coincidimos con todos, fue una forma fantástica de empezar a vivir el viaje incluso antes de embarcar.

Rumbo a Atenas: nervios y primeras amistades

Nuestro vuelo comenzó en Alicante con destino Madrid, desde donde volamos a Atenas. Todo estaba perfectamente organizado por la agencia, aunque no podíamos evitar cierto nerviosismo por posibles retrasos.

Atenas: El Partenón
El Partenón (Atenas) - © Mycrucero

En el avión desde nuestra ciudad conocimos a un matrimonio y su hijo, grandes aficionados a los cruceros… y casualmente iban en el mismo barco que nosotros. El viaje empezó a tomar forma.

Primer aprendizaje: en un crucero, nunca viajas solo.

A nuestra llegada al aeropuerto, todo era nuevo para nosotros. Pero gracias a la información previa, encontramos sin problemas los mostradores de Pullmantur.

Allí comenzó realmente la experiencia:

  • Entrega de etiquetas para el equipaje
  • Primer contacto con la organización del crucero
  • Ambiente lleno de viajeros ilusionados

Incluso hicimos amistad con un matrimonio de Lebrija (Pepi y Joselín) con quienes compartimos gran parte del viaje… y con quienes seguimos en contacto a día de hoy, lamentablemente, Joselín ya no está con nosotros.

El vuelo y la llegada: empieza la aventura

El vuelo Madrid–Atenas fue perfecto, lleno de risas y buen ambiente. Pero uno de los momentos más curiosos llegó al aterrizar.

Mientras caminábamos por un largo pasillo subterráneo hacia la terminal, nos cruzamos con pasajeros que regresaban de hacer el mismo crucero… pero en sentido inverso (Venecia/Atenas).

Y escuchamos una frase que nos dejó algo preocupados:

“¿Quién ha dicho que los barcos no se mueven? Ya veréis…”

No fue precisamente tranquilizador.

Aviones Jumbo: los aviones que nos trasladaron eran propios de la naviera, si, Pullmantur no solo tenía en aquella época buenos barcos, también disponía de aviones propios: grandes aviones de cuatro motores que hoy día no son eficientes.

Miedos vs ilusión

En ese momento, los temores volvieron, especialmente para mi mujer, que iba bien preparada con Biodramina… aunque no estaba claro si serviría para algo más que el mareo.

Por mi parte, ya había tenido contacto previo con barcos, lo que me daba cierta tranquilidad. Aun así, la mezcla de nervios e ilusión era inevitable.

Y, al final, ganó la ilusión.

Primer contacto con el R6 Blue Star: inolvidable

La llegada al puerto del Pireo fue algo que no se olvida.

Tras completar el check-in, nos encontramos frente a aquel enorme barco (para nosotros). El R6 Blue Star, con su casco azul oscuro en su parte inferior, y blanco en la superior, iluminado y majestuoso, nos dejó sin palabras.

Subimos por una escalera lateral paralela al barco y bastante inclinada… y en ese momento supimos que estábamos viviendo algo especial.

Al entrar vivimos la siguiente situación:

  • Música en directo recibiendo a los pasajeros: piano y violín
  • Pasajeros descubriendo el barco
  • Un ambiente elegante y relajado

No estábamos contentos… estábamos fascinados.

Interior del barco: primeras impresiones

El barco, que en ese momento tenía apenas cuatro años y perteneció anteriormente a Renaissance Cruises, transmitía una sensación de lujo que nos sorprendió.

Detalles que nos marcaron:

  • Moqueta en tonos rojos muy elegante
  • Escalinata central estilo Titanic
  • Ambiente cuidado y elegante

Nos encontrábamos en la cubierta 4 (Recepción), y la situación de nuestro camarote, mientras la música en vivo sonaba desde la cubierta superior donde estaba ubicado el piano.

Para nosotros, todo era espectacular.

Nuestro camarote: cómodo y mejor de lo esperado

Habíamos elegido el camarote 4031, exterior, en la cubierta 4, ya que no quedaban camarotes con balcón cuando reservamos.

Y la sorpresa fue muy positiva:

  • Espacioso
  • Silencioso
  • Con sofá y mesa
  • Decorado en tonos azules
  • Cama muy cómoda

Además, en aquella época era habitual encontrar un detalle de bienvenida en el camarote, como gorras o mochilas con el logo de Pullmantur. Un pequeño gesto que hacía la experiencia aún más especial.

Y así comenzaba nuestro primer crucero… una experiencia que, sin saberlo, nos engancharía para siempre.

Nuestra primera cena a bordo: una experiencia con altibajos

La primera noche a bordo siempre es especial… y en nuestro caso fue inolvidable, aunque no precisamente por lo que esperábamos.

No era el mejor inicio para un viaje tan esperado.

Cruceros: buffet de media noche
Buffet de media noche, algo que hoy día se ha perdido - © Mycrucero

Nos asignaron una mesa para dos junto a la ventana, con vistas al mar. Era una fila de mesas bastante próximas entre sí: lo suficientemente separadas para mantener cierta intimidad, pero también lo bastante cerca como para compartir ambiente con otros pasajeros.

Sin embargo, nuestros vecinos de mesa no fueron precisamente los mejores compañeros de viaje.

Se trataba de tres matrimonios cuyas conversaciones giraban constantemente en torno a bancos, dinero y negocios. Hasta ahí todo normal… pero lo que realmente nos sorprendió fue su actitud: al saludarles educadamente al llegar y al marcharnos, ni siquiera nos respondieron.

Aquello nos hizo sentir bastante incómodos, sobre todo teniendo en cuenta la ilusión con la que habíamos iniciado este crucero. Tras dos noches en esa situación, decidimos hablar con el maître para solicitar un cambio de mesa.

Su respuesta fue clara:

“El barco está completo, pero intentaré ayudarles”

Cambio de mesa… y cambio de experiencia

Afortunadamente, al tercer día llegó la solución.

El maître cumplió su palabra y nos reasignó a otra mesa, también junto a un gran ventanal ya que los pasajeros con esa mesa asignada decidieron cenar en su camarote todas las noches. Y aquí es donde el viaje empezó a cambiar por completo.

Por pura casualidad, nuestros nuevos “vecinos” eran:

  • Dos familias de Torrevieja
  • El matrimonio de Alicante con su hijo Fernando (a quienes ya habíamos conocido en el primer vuelo hacia Madrid)

A partir de ahí, el crucero fue completamente diferente.

Compartimos risas, excursiones y momentos inolvidables. Incluso el conocimiento de inglés de algunos de ellos nos ayudó en más de una ocasión durante las escalas.

Gastronomía y servicio: uno de los grandes aciertos

Si hay algo que destacar del R6 Blue Star, es sin duda la calidad del servicio y la restauración.

Durante todo el crucero disfrutamos de:

  • Platos bien elaborados
  • Excelente atención por parte de los camareros
  • Un ambiente cuidado y agradable

Las cenas, además, estaban amenizadas todas las noches por un violinista que recorria durante un rato todo el restaurante, lo que aportaba un toque romántico perfecto para una ocasión tan especial como nuestras bodas de plata.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando nos sorprendieron con una tarta y champan por nuestras bodas de plata. Un detalle que compartimos con nuestros nuevos amigos y que guardamos con muchísimo cariño.

Y por supuesto, no faltó la clásica noche de gala… con langosta incluida.

Buffet de media noche: el buffet de media noche era impresionante, no pudimos disfrutar de él debido al horario de nuestras cenas. Los europeos que tenían horarios de cena tempranos, se ponían las botas.

El barco: pequeño pero muy acogedor

El R6 Blue Star no era un barco grande si lo comparamos con los estándares actuales.

  • 30.200 toneladas
  • Ambiente más íntimo
  • Menos masificado

En aquel momento no entendíamos de tonelajes ni de características técnicas… simplemente sabíamos que nos encantaba.

Además, hay algo que muchos valoran bastante en su primer crucero:

No notamos prácticamente movimiento del barco

Al menos la primera noche… aunque también hay que decir que estábamos atracados

La salida de Atenas: un momento mágico

La segunda noche vivimos uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre, ya que fue el día que zarpamos.

Subimos a cubierta para ver la salida del barco desde Atenas. El ambiente era simplemente perfecto:

  • Pasajeros reunidos junto a la piscina
  • Copa en mano
  • Música de Sirtaki sonando de fondo
  • La ciudad alejándose poco a poco

Un momento difícil de describir, pero imposible de olvidar.

Animación y ambiente a bordo

Al tratarse de una compañía española, todo el ambiente a bordo era en español, lo que facilitaba muchísimo la experiencia.

El equipo estaba formado por personal internacional, en su mayoría hispanohablante, bastantes cubanos entre la tripulación:

  • Camareros de distintos países
  • Músicos
  • Animadores
  • Esèctáculos cercanos (sin grandes teatros)
La cercanía con los artísta hacía todo más especial.

Algunos nombres que recordamos especialmente:

  • El Mago Mauricio
  • La Orquesta Colaito

El barco no contaba con un gran teatro como los de los barcos actuales, sino con un espacio más reducido, lo que tenía una gran ventaja:

La cercanía con los artistas era total.

Espectáculos, música y humor… todo se vivía a pocos metros, creando una experiencia mucho más cercana y auténtica.

El miedo al mareo... y la realidad

Antes del viaje, uno de los grandes temores era el mareo.

Mi mujer iba equipada con varias cajas de Biodramina "por si acaso" ... pero la realidad fue muy distinta. No usamos la Biodramina.

Tras este primer crucero:

  • No utilizamos prácticamente ninguna caja
  • Acabaron caducadas en casa

Eso si, con el paso de los años, hemos vivido de todo:

  • Cruceros que no se movieron nada
  • Otros con algo de movimiento
  • Y alguno más movido
  • Pero como suele pasar... al final, uno se acostumbra

Y así, poco a poco, fuimos descubriendo que viajar en crucero no solo era cómodo... sino una experiencia difícil de igualar.

Escalas del Rondo Veneciano: nuestra experiencia puerto a puerto

Uno de los grandes atractivos de este crucero fue, sin duda, su itinerario. A continuación, os contamos una breve experiencia en cada escala, con consejos incluidos

Atenas (Grecia): primera toma de contacto

El primer día embarcamos por la tarde/noche así que la visita real de Atenas la hicimos al día siguiente. Aunque el barco hacía noche en puerto, no se podía considerar como dos días completos de escala. Podíamos haber realizado alguna excursión nocturna pero, decidimos salir por libre al día siguiente

Nada más salir de la terminal, nos encontramos con lo típico de estos destinos: taxistas ofreciendo tours a precios bastante elevados. Tras negociar con varios, conseguimos un precio razonable y organizamos dos taxis para nuestro grupo.

Visitamos los puntos más importantes:

  • Acrópolis
  • Templo de Zeus
  • Estadio Panatenaico
  • Parlamento (incluido el cambio de guardia)
  • Barrio de Plaka
  • Y algunos puntos más
La experiencia fue muy positiva. Una de nuestras compañeras del grupo de Torrevieja, se defendía bien en inglés, lo que nos facilitó mucho la excursión. Además, una vez acordado el precio, los taxistas fueron totalmente correctos. Pagamos al final del Tour.

Consejo: negociar siempre antes de subir al taxi, sobre todo, cuando no hay turnos ni precios fijos por rutas expuestos.

- En nuestra guía de Atenas, podéis leer mucho más sobre esta escala

Santorini (Grecia): una escala de ensueño

Santorini fue, sin duda, una de las escalas más impresionantes del crucero.

Al despertar, vimos por la ventana que el barco estaba fondeado en la caldera. El azul oscuro del mar, la calma absoluta y los acantilados con sus casas blancas de Firo en lo alto creaban una imagen espectacular.

Santorini: vista de la caldera desde Fira
Vista de la caldera desde Fira con el R6 al fondo - © Mycrucero

El desembarco lo realizamos en tenders (lanchas), algo que ya de por sí hizo la experiencia más especial.

Para subir al pueblo teníamos tres opciones:

  • Funicular o teleférico
  • Mula
  • Caminando
Optamos por el funicular, la opción más cómoda.

Una vez arriba, recorrimos sus luminosas calles blancas llenas de encanto. Las vistas de la caldera con los barcos fondeados son simplemente únicas.

Recomendación: si tenéis tiempo y dependiendo de la hora, merece mucho la pena acercarse a Oia para ver la puesta de sol. En nuestro caso no fue posible por el horario.

Es una escala perfecta para:

  • Pasear sin prisas
  • Realizar muchas fotografías
  • Realizar compras, aunque si en vuestro crucero tenéis Rodas como escala, os aconsejo comprar allí por precio.
  • Tomar algo relajadamente con unas vistas espectaculares

No es casualidad que a lo largo de los años hayamos vuelto en más ocasiones. Santorini es una escala perfecta para disfrutar sin prisas.

- En nuestra guía de Santorini, podéis leer mucho más sobre esta escala

Olympia (Katakolon-Grecia): interesante, pero no para todos

Esta fue, probablemente, la escala que menos nos impresionó.

Contratamos la excursión con la naviera, lo cual resultó muy cómodo. La organización fue excelente desde el primer momento. Visitamos Olympia, cuna de los Juegos Olímpicos en la antigüedad. Sin embargo, hay que ser sinceros:

Si no os apasiona la historia o la arqueológía, puede ser menos impactante.

Vimos:

  • Restos arqueológicos esparcidos, dicen que por el tema e terremotos
  • El estadio original de los juegos. Se entraba a través de un arco y había que echarle imaginación
  • El lugar donde se encendía la llama olímpica, bueno, dejémoslo ahí
  • El museo, que si nos pareció muy interesante gracias a las explicaciones de la guía, y la cantidad de objetos recuperados
No hemos vuelto a visitar este destino
 

Corfú (Grecia): naturaleza y encanto

Corfú nos sorprendió muy positivamente. Recorrimos la isla en taxi, visitando:

  • El palacio de Sissi (Achilleion), su residencia de verano
  • El Monasterio de Vlacherna o (Panagia Vlacherna) una iglesia situada en medio del mar, una especie de pequeño monasterio
  • Diferentes puntos de la isla y paisajes

Al terminar la excursión, nos dieron la opción de terminar en el barco, o en la ciudad, decidimos ver la ciudad pero no nos dio tiempo a casi nada, pues el regreso al barco, aunque el mismo se veía desde la muralla, no teníamos controlado el tiempo que nos llevaría caminando, tampoco nos dio tiempo a visitar la fortaleza, que quedaba pendiente para otra ocasión. A día de hoy no se nos ha presentado otro viaje con esta escala.

En el tema del taxi, como en otros destinos, es importante negociar bien el precio con los taxistas, y como siempre, el pago al regreso al barco.

- En nuestra guía de Corfú, podéis leer mucho más sobre esta escala

Dubrovnik (Croacia): una ciudad de película

Dubrovnik es, simplemente espectacular

El barco atracó en una zona algo alejada del centro, por lo que, siguiendo las indicaciones de otros cruceristas, nos desplazamos en taxi hasta la ciudad amurallada.

Una vez allí:

  • Subimos y recorrimos la muralla (previo pago)
  • Paseamos por sus calles históricas
  • Disfrutamos del entorno medieval

Parece un viaje al pasado.

El calor era intenso, pero la experiencia mereció la pena Dubrovnik es una ciudad sacada de otra época. Restaurada tras la última guerra, es un destino imprescindible en este recorrido.

Además, es un lugar perfecto para:

  • Comer productos frescos del mar
Disfrutamos de unas cervezas fresquitas en pleno casco histórico a buen precio y muy buen servicio, nos atendieron en español.

Aclaración: durante el recorrido por la muralla, hicimos un alto en el camino en un pequeño bar, donde, a la hora de pagar, nos quisieron cobrar de más a la hora del cambio de euros a Kunas. Hoy día no tenéis ese problema, desde el 1 de enero de 2023, Croacia adoptó el €uro como moneda oficial uniéndose al espacio Schengen.

Dubrovnik: murallas
Paseando por las murallas - © Mycrucero

El taxi en aquel momento nos costó 10 € por trayecto (taxi completo), no por persona, estando ese precio vigente en otras ocasiones que visitamos Dubrovnik, seguro que lo habrán actualizado pero, informaros bien para que os cobren un precio estipulado por trayecto ya que, en una ocasión, a pesar de apalabrar el precio, nos quisieron cobrar de más, pero nos negamos a ello, (fue solo en una ocasión).

El taxi os dejará en una plaza cerca de la Puerta Pile que da acceso al interior de la muralla, a la salida, tenéis la parada de taxi para la vuelta en la misma plaza.

Dubrovnik tiene fama de buenos helados, pescados y mariscos, y artículos de oro.

- En nuestra guía de Dubrovnik, podéis leer mucho más sobre esta escala

Ravenna (Italia) y San Marino: historia y buenas compras

El barco atracó en Ravenna, pero optamos por realizar una excursión a San Marino.

San Marino nos recordó a Andorra, aunque en versión más pequeña. Destaca su castillo en lo alto, con unas vistas muy bonitas.

Además:

  • Compras libres de impuestos
  • Buen ambiente
  • Y una sorpresa: una de las mejores pizzas que hemos probado

También hicimos una breve parada en Ravenna para conocer algunos puntos destacados de la ciudad.

Venecia (Italia): una escala agridulce

La escala más esperada... pero con mal tiempo.

Venecia: canales
Canal en Venecia - © Mycrucero

El día amaneció con niebla y humedad, apenas se pocía ver desde el barco más allá de 50 metros, lo que deslució bastante la visita, auqnue se arregló posteriormente un poco.

Hicimos la excursión por libre:

  • Traslado en lancha hasta cerca de la Plaza de San Marcos 
  • Tiempo libre para recorrer la ciudad

Aunque nos gustó, nos dejo sensaciones agridulces.

Eso sí, años después volvimos… y entonces sí, Venecia nos enamoró por completo.

A veces, el destino necesita una segunda oportunidad.

El final del crucero: momento de tristeza

El regreso fue uno de esos momentos difíciles.

Al pasar por delante del barco con la lancha por última vez, sentimos una mezcla de nostalgia y tristeza. Todo lo vivido quedaba atrás, sin posibilidad de volver a bordo para despedirnos.

Aquí entendimos que este viaje había sido algo especial.

Recogimos nuestras maletas, subimos al autobús rumbo al aeropuerto y, tras la espera habitual, volamos de vuelta a Madrid

Pero algo había cambiado.

Conclusión: el comienzo de una gran afición

Este crucero no fue solo un viaje. Fue el inicio de nuestra pasión por los cruceros.

Nuestro primer crucero nos marcó para siempre.

A partir de ese viaje, vinieron muchos más:

  • Nuevos barcos
  • Nuevos destinos
  • Nuevas experiencias
  • Nuevos amigos

Pero ninguno como el primero.

En 2006 volvimos a embarcar en el Mistral (Mediterráneo), y en el Holiday Dream (CaribrA... pero esa ya es otra historia.

¿Recomendaríamos viajar en crucero?

Desde luego que si.

Si estáis pensando en hacer vuestro primer crucero, no lo dudéis. Es una forma de viajar cómoda y llena de experiencias.

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Por:
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